El enojo, el sabor amargo del momento, el caer por ir deprisa. Romper llantos por furia censurada.
No se si al ver esa imagen rompo el vidrio, o como piedras. Solo entiendo que no hay momento existente a un buen sentimiento.
Me dijeron que odiar elimina momentos felices, y es entonces donde llego mi tristeza. Insegura de si.
No vi otra puerta por tocar, no vi una ventana abierta por la cual entrar. No vi esa sensación de la que estoy por contar.
Vi semáforos en rojo donde pase sin importar lo que podía pasar. Es entonces donde decidí frenar, después de atropellar la idea descabellada de odiar... frene, y me estrelle. Estrelle cada musculo de furia, deje pasar por mis piernas ese viento helado de la noche. Deje que mis manos sangraran el olor a dolor. Deje marchar el recuerdo y cubrirlo con cemento, enterrarlo en el pasado.
Mientras caminaba por la calle, vi una iglesia, pensaba en sus lamentos, en sus llantos, en sus recuerdos enterrados en cada luz pegada a un altar profesando la venida del sol.
Confesando lo secreto, lo oculto en un solo lamento.
Ahora solo descansa en paz la sensación que vi pasar.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario