domingo, 17 de agosto de 2014

Si pronuncias mi nombre, desaparezco.

Siempre al cruzar la calle miramos a los dos lados, por si en algún momento pasa un auto. Ahora me detengo junto al río, y miro los dos lados, por si vienes y de pronto caminamos juntos a contemplar el atardecer.
Así se van haciendo los hilos construidos de ideas para contar cuentos a niños que solo intentan volar, imaginar y crear mundos que existen en su linda realidad.
Con el pasar del tiempo esas ideas de volver a imaginar cuentos, quedo en un tiempo inconsolable, que retrasa el tiempo de amar a inmensa cordura. Voy corriendo entre redes y espigas que susurran con el viento "vuelve y no mires atrás".
He viajado a través de sus ojos contra el viento, he pasado lluvias interminables donde la locura me invita a crear ilusiones, cuando piso tierra firme, mi corazón se detiene sin piedad, creando fugaces tristezas. Yéndose con la corriente mi alma... donde deje mi huella al pasar.
Si pronunciaba su nombre, solo desaparecía.
Temo en algún momento perder mi sentimiento profundo a un alma que ame sin razón.
Temo entender que la verdad un día solo sea una cruda realidad, temo dejar de sentirte, esa idea de alejarme, y alejarte, me va comiendo el cuerpo sin dejar residuo alguno para poder andar.
Es entonces donde me detengo a pensar, y dejo de pensar. He decidido dejar de amarte.
Mire nuevamente el fluir del rió, junto al arrecife, detrás de un árbol seco, y entendí que te deje ir, y solo volverás cuando entiendas en que amar no esta de mas.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario